Cómo terminar con el concepto de venganza y la grieta

Cómo terminar con el concepto de venganza y la grieta

Luego de las PASO el candidato a presidente de TODOS, Alberto Fernández, señaló que, con ese resultado, se terminaba definitivamente “el concepto de venganza y la grieta”.

La declaración de Alberto Fernández no fue una novedad ya que Cristina Fernández de Kirchner señaló su “deber de ayudar absolutamente para volver a unir a los argentinos” en agosto último.

En tanto, el día que asumió como primer mandatario, el Presidente Mauricio Macri dijo que, entre sus principales ejes, se encontraba el compromiso de unir a los argentinos. “A partir del 10 de diciembre hay un solo equipo: me comprometo a unir a los argentinos”, dijo en octubre de 2015.

En los hechos, salvo para Alberto Fernández, que no se sabe qué hará de ser elegido Presidente, ha sido imposible concretar la mencionada unión. Para esa tarea, quien sea el próximo primer mandatario, deberá dejar de priorizar los fines electorales y, siguiendo a Maria Esperanza Casullo, abandonar la construcción de lo que define como “mito populista”. Hasta el momento, por centro izquierda o centro derecha y por medio de diferentes relatos, todos han estructurado lo que la especialista define como la realidad política “creando identidad y narrando un pasado de daño, injusticia y dolor del héroe pueblo (en términos de Cambiemos podría ser “la gente”) el cual debe levantarse y luchar para volver a su destino de redención”.

Si el indulto de insultos y amenazas de TODOS y el abandono del antiperonismo de Cambiemos fueron solamente con el objetivo de ganar las elecciones, no se logrará ninguna unión. La unidad de los argentinos deberá incluir desde los kirchneristas de paladar negro hasta los cambiemitas fanáticos y el próximo presidente deberá dejar de empeñarse en construir de manera permanente un enemigo interno.

UN FUTURO SIN GRIETA

¿Es posible construir identidad y poder sin la construcción de un adversario? ¿Es factible “unir a los argentinos” sin demonizar al otro? La historia argentina ha demostrado que es poco probable.En estás circunstancias, para arrancar, como mínimo, el desafío será encontrar otro/enemigo que no sea “kirchnerista paladar negro” o “fanático cambiemita”.De lo contrario, se consolidará la idea de venganza y la unión de los argentinos quedará nuevamente en una promesa de campaña que se actualizará cada dos y cuatro años o cada vez que toque una disputa electoral.